Capítulo 4 · Mesa

Comidas Ligeras Mediterráneas

Cocinar poco, comer fresco: el verano pide platos que no pesan.

En verano, la cocina española se aligera sola. Los hornos se apagan, los pucheros se sustituyen por platos crudos, fríos o de cocción rápida. La dieta mediterránea, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, alcanza su mejor versión entre junio y septiembre, cuando la huerta da casi todo lo que el cuerpo necesita.

Mesa mediterránea con verduras, pescado y aceite de oliva
Verduras a la plancha, pescado, pan y aceite: la fórmula básica del verano mediterráneo.

Cinco principios para comer ligero

  1. Menos calor en la cocina: plancha rápida, vapor, crudo. Olvida el horno hasta septiembre.
  2. Más verdura que proteína: invierte la proporción del plato.
  3. Aceite de oliva virgen extra en crudo, generoso, como hidratante y antiinflamatorio.
  4. Pescado azul pequeño (sardinas, boquerones, caballa) y mariscos: ligeros y ricos en omega-3.
  5. Cereales integrales y legumbres frías: ensaladas de garbanzos, lentejas o quinoa.

El menú tipo de un día de verano

Desayuno

Tostada de pan de masa madre con tomate rallado, aceite y sal. Café con leche o té frío. Una pieza de fruta.

Comida

Gazpacho o salmorejo. Ensalada de tomate, atún y cebolla. Sandía de postre.

Merienda

Yogur natural con melocotón y un puñado de almendras. Mucha agua.

Cena

Sardinas a la plancha con limón. Pimientos asados fríos. Pan, aceite y una copa de vino blanco bien frío.

Qué evitar en pleno calor

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