Capítulo 1 · Agua

Hidratación Inteligente

Beber bien es el primer gesto del verano: cómo hidratarse sin pensar.

En España no se bebe agua porque haya sed: se bebe antes. La sed es ya un aviso de deshidratación leve, y en julio o agosto puede llegar tarde. La regla del país caluroso es sencilla: pequeños sorbos, muchas veces, durante todo el día.

Jarra de agua con limón y menta sobre mantel blanco
Una jarra cerca, siempre a la vista: el truco más antiguo y más eficaz.

Cuánto beber realmente

La cifra clásica de dos litros es un punto de partida, no un dogma. En un día de calor seco en Sevilla o Zaragoza, un adulto activo puede necesitar entre 2,5 y 3,5 litros entre líquidos y alimentos. Si haces deporte o caminas mucho, súmale medio litro por cada hora al sol.

Señales de que estás bebiendo poco

  • Orina oscura o muy escasa.
  • Dolor de cabeza al final del día sin motivo aparente.
  • Labios secos, somnolencia, irritabilidad.
  • Calambres nocturnos en las piernas.

No solo agua

El cuerpo pierde con el sudor agua y sales —sodio, potasio, magnesio—. Reponer únicamente agua sin minerales puede provocar más cansancio. La dieta mediterránea ya lo arregla casi sin pensar:

Aguas con sabor, sin azúcar

Si el agua sola se hace aburrida, infusiónala. La «agua fresca» casera española es casi un ritual:

  1. Llena una jarra con agua filtrada y mucho hielo.
  2. Añade rodajas finas de limón, pepino y unas hojas de menta o hierbabuena.
  3. Déjala reposar 20 minutos en la nevera.

Otra variante andaluza: agua con un chorrito de zumo de naranja, una pizca de sal y un poco de miel — el suero rehidratante natural.

Hábitos para viajeros

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